La prueba masculina de mountain bike de los Juegos Olímpicos arrancaba con el efímero liderato del canadiense
Kabush, que al menos tuvo su minuto de gloria en este arranque de competición. Sin embargo, era
Roel Paulissen el primero en dar un tirón serio que seleccionase y estirase la carrera en la primera vuelta.
De hecho, y analizando la carrera, ésta tuvo el guión más típico, en cuanto a su resolución, que se podía esperar.
Paulissen tirando en la primera vuelta para ceder en el primer cuarto de competición.
Absalon que ataca tras las primeras escaramuzas y abre un pequeño hueco. Una vez con ese pequeño hueco, nadie quiere (o puede) recortar la ventaja y evitar que se vaya de forma clara. Se forma un grupo trasero, donde la vigilancia entre ellos da alas a
Absalon que ya rueda en solitario hasta la victoria. Detrás, las últimas vueltas sirven para dilucidar el resto de plazas del podio, con los suizos siempre como protagonistas. Un guión que ya hemos visto más de una y más de dos veces esta temporada, y que sólo rompió
Peraud con su exhibición particular para llevarse la plata.
Pero antes pasaron muchas cosas. En los primeros compases, un grupo numeroso comandaba la prueba. A cola rodaba
Hermida, al que se veía metido en carrera, pero con la sensación de ir siempre justo para mantener el ritmo de cabeza.
Kessiakoff y
Paulissen preparaban el terreno para el ataque de
Absalon, que llegaba en la segunda vuelta.
Nino, consciente de que este era un movimiento importante, se lanzaba a por él, con el sueco a su rueda, pero aunque llegaba a contactar con el galo, poco tardaría en descolgarse.
Kessiakoff acabaría siendo víctima de su propio ritmo inicial y no pararía de ceder posiciones durante el resto de la prueba.
Con
Absalon como un tiro, rodando en solitario, a su ritmo, como a él le gusta, el oro ya tenía dueño. Detrás, su compatriota
Peraud tenía guardada una sorpresa. Una vez que el hueco de
Absalon era suficiente (en torno al medio minuto), sabía esperar su momento para no perjudicar a su compañero de selección y de equipo, atacaba al grupo perseguidor y se marchaba en solitario. Su impulso inicial hacia que incluso llegase a recortar algunos segundos de diferencia respecto a
Absalon en una parte del circuito. Pero las diferencias acabarían siendo siempre favorables al campeón de Francia. El oro y la plata ya estaban repartidos.
Mediada la prueba, las piezas se empezaban a colocar por su propio peso.
Hermida se iba desinflando poco a poco, mientras que
Lejarreta iba ganando posiciones y recortando distancias a marchas forzadas.
Ante la sorpresa de todos,
Nys llegaba al grupo e incluso atacaba. Para evitar que se uniesen más unidades a los perseguidores,
Fontana asumía la responsabilidad de no parar el ritmo, y los suizos sabían aprovecharse de ello. En el último cuarto de carrera
Sauser atacaba para lanzarse a por el bronce, pero a su estela se llevaba a
Nino Schurter, en una situación muy similar a la vivida en la Copa del Mundo de
Fort William, aunque con la ausencia de
Vogel, que no tenía su día y se había retirado instantes antes.
Nino sufría, sabedor que, si bien la marcheta impuesta pos
Sauser era muy dura, si aguantaba, su mejor final de carrera le podía dar una medalla aún siendo sub-23. Y así fue. A
Schurter apenas le hizo falta uno de los últimos repechos del circuito de
Laoshan para superar al campeón del mundo y lograr los metros justos para entrar en meta como bronce olímpico. Una sensacional carrera para él.
Por parte española,
Lejarreta remataba su remontada, en la línea de lo que ya hizo en el pasado Mundial y obtenía un diploma olímpico (8ª plaza final) que sabe a gloria viendo el desarrollo de la prueba.
Hermida recuperaba algo en la fase final para ser 10º.
Coloma acabaría 28º.
Como nota, la carrera resultó mucho más corta de lo esperado. Menos de 2 horas necesitó
Absalon para seguir haciendo historia y ser el primer corredor que logra dos títulos olímpicos en mountain bike. Con ello sigue la hegemonía francesa en la modalidad, puesto que los últimos 3 títulos olímpicos (Sydney, Atenas y Pekin) han ido a parar a corredores franceses.