| Reportajes Especiales | |||||
| No te pierdas los especiales de las dos últimas ediciones de la Crocodile Trophy en ESMTB.com | |||||
| El relato de Manuel Pino | |||||
| 12 del mediodía del 12 de octubre de 2004, despega el avión con destino a la Crocodile Trophy, con destino a un continente, situado en la cara oculta de la bola del mundo que mi hijo tiene en su habitación, a un lugar donde el vecino vive a 300 km, donde una avería de un vehículo, te puede tener tres días en medio de la nada esperando a que llegue la reparación, donde los canguros saltan a sus anchas por las pistas interminables con el peligro de ser arrollados por los Road Trains (camiones con tres remolques) cuyas medidas pueden ser de 70m de largo y grandes defensas delanteras que destrozan cualquier animal que se les ponga delante al circular a gran velocidad por pistas de arena, pistas con corrugationes (destrozaculos), rectas de cuyo horizonte, al levantar la vista, observas emerger los flujos de los 45º del sol australiano que calienta el agua de los bidones o del camelback al punto de ebullición y tu estómago, al recibir el agua, simula la fiesta del fuego en el infierno. La Crocodile Trophy es una aventura en bici de montaña, como todas las marchas, vueltas, pedaladas o incluso salidas de fin de semana en la grupeta que no tiene comparación, se disfruta el momento, se disfruta minuto a minuto, día a día, lugares, paisajes, gentes, esfuerzos y descansos, donde existen dificultades como el idioma, el cambio horario y que día a día resuelves aceptando los inconvenientes como parte de la aventura de forma positiva, asimilándolo con sabiduría, percatándose de los mínimos detalles que pueden influir en el rendimiento y que hacen que hoy tus piernas y tu mente quieran más pedales y que mañana los pedales sean losas de cemento, las diferencias son impresionantes a todos los niveles día a día, durante 12 etapas. La aventura empieza en los aeropuertos, horas de espera, horas de vuelo. Vuelo de Alicante a Madrid y a Frankfurt donde permanezco 5 horas para volar a Singapore / Changüí , permaneciendo en el aire sobre 10000m de altura, 12 horas viajando a mi lado, Andreas Muhlbacher y Anita Waib del equipo Skinfit Team Austria con los que inicie una amistad deportiva, mantenida en carrera durante bastantes kilómetros formando un grupo que finalizo entre el puesto 17 y 23. En Singapore estuve 5 horas, conversando con dos parejas, una catalana y otra valenciana, y alimentándome de variados de sussi hasta las 22h15’ con destino a Darwin, cuya llegada fue a las 4h 10’ hora local del día 14 de Octubre, en Alicante sobre las 8 de la tarde del día 13 de Octubre. Recogido el equipaje, pasas por los controles pertinentes desembalando la bicicleta para mostrar que no llevaba ninguna partícula de tierra, las cubiertas estaban sin estrenar, la bici brillaba, las zapatillas sin tierra y limpias, no llevaba alimentos raros y todo porque, pues son muy meticulosos y si llevas algo que entienden perjudicial lo retienen para analizarlo y en cuarentena, imaginaros que por llevar las cubiertas con tierra de otro lugar retienen la bici, no hay Canguros para correr la Crocodile. Una vez pasados los pertinentes controles nos dirigimos en un taxi al hotel y aprovechando la espera, la habitación a las 12, montamos la bici, desayunamos y damos un paseo por Darwin, con el efecto cambio de horas, te duermes en la comida y tienes hambre en el sueño. Habituarme al efecto reloj duro 6 días y te afecta en la prueba. Bien, llega el día 16 de octubre y las 4 de la tarde, mi reloj biológico 8 mañana, empieza la Crocodile Trophy, somos 47 y tenemos que dar 8 vueltas a un circuito de 3 km por un parque de Darwin, los reactores del Gatorade y Team Hansen vuelan por el parque, mis oídos, en la cuarta vuelta, escuchan los motores de Alberto Elli escapado y al intentar pasarme voló, vaya leche que se dio, empezó una buena amistad entre nosotros, la rodilla se le infló como un globo, por suerte pudo continuar en la prueba, pero no pudo ganar la prologo. El segundo día nos trasladamos desde Darwin a Mataranka, unos 480 km. Imaginaros un autobús, pequeño, moderno con capacidad para 30 personas, transitando por pistas de arena, arena como la de la playa, pero no en la orilla, sino donde, al plantar el pie quema y se hunde, por pistas de corrugations como si hubiéramos sacudido de un lado la pista y se hubiera arrugado toda, ríos, etc. Divertidísimo. Día 18 de octubre, empieza lo bueno y lo habitual, nos levantamos a las 5,30, desayuno a las 6, desmontar las tiendas, preparar los bidones para situarlos en los avituallamiento ( depots ), preparar las bicicletas, calentar un poco, que gracia calentar un poco, si a las 7 de la mañana, 11 noche en mi reloj biológico, the sun, tenia el horno puesto, mochilas al camión y a las 8 salida de etapa, todos a correr, pero si mi cuerpo quiere dormir, bueno, cabeza y a rodar, con el grupo que etapa a etapa se forma o si ese día tu cuerpo no responde bien, solo, completamente solo por esas pistas rectas interminables, cabeza, mucha cabeza para llegar cada 30 o 40 km al depots y poder cambiar bidones con el agua caliente, comer frutas, trozos de naranja, manzana y plátano, barritas energéticas y aquello que pudieras llevar, como compensación a las ocho o diez mil calorías consumidas por etapa cuya duración de 5 a 6 horas debilitaba el músculo más preparado y así se apreciaba día a día en los profesionales como en los aficionados produciéndose hundimientos y grandes diferencias, no importaba, día a día lo importante era poder terminar la etapa como fuera y recuperar, bien en el campamento, bien en un pub australiano, tomando una cerveza, si la etapa terminaba en lugar con algo de civilización, en tertulia, con fuego de campamento para ir a dormir hacia las 9 de la noche, 5 madrugada en mi reloj biológico. Las etapas transcurren en un 90% sobre pistas, largas pistas donde se puede apreciar, a derecha e izquierda, termiteros, rojos y altos, algunos de 2 metros, espesa vegetación y de pronto desierto, canguros que cruzan, road train levantando nubes de polvo, ganado suelto, carteles indicando “ no fuel for 360 km”, niños aborígenes que aparecen en la pista y solo te saludan, zonas quemadas todavía humantes, en una etapa pudimos apreciar como prendían fuego con un pequeño lanzallamas una zona de matorral seco, sin problemas, bueno si, a nosotros nos calentaba todavía más, por supuesto estábamos pedaleando por el territorio norte, por el desierto australiano, por terreno de fuego como se aprecia en un pequeño cartel con un demonio rojo, entendí por que estaba rojo y no porque así lo pintaran, el rojo de la piel blanca del primer día de playa, al estar en aquel lugar parado tanto tiempo, el demonio guiri. Las tres últimas etapas transcurren por selva australiana, en zona Queensland, el terreno deja de ser recto y plano, los desniveles acumulados son de 1000m y 2500m, subidas duras, bajadas rápidas y peligrosas, el competidor francés, Charles, sufrió una caída impresionante teniendo que ser evacuado en helicóptero, conmocionado y con un fuerte golpe en la clavícula, partió el casco del golpe, el clima por la cercanía del Océano Pacifico y la densa vegetación selvática se suaviza permitiendo acabar las etapas algo menos cansados. Para mi ha sido una experiencia muy positiva, los resultados deportivos no fueron los esperados, mi objetivo, acabar en clasificación, no pudo realizarse por no acabar tres etapas quedando fuera del tiempo, pero pudiendo salir a correr todas las etapas las, primeras noches en Darwin durmiendo en la habitación del hotel con el aire acondicionado puesto, el cambio de horario, la alimentación en carrera, la fiebre y llagas en la boca eliminaron mis posibilidades de acabar entre el puesto 17 y el 23, la grupeta con la que viajaba en cada etapa. He visto la carrera desde dentro, participando y para próximas Crocodile Trophy hay que pensar en acabar etapa a etapa, sin pensar en tiempo, clasificación y demás, el día a día, etapa a etapa te pondrá en tu sitio, es una prueba de resistencia cuya duración son 13 duras etapas. Bueno, amigos del placer de este deporte que nos permite disfrutar de gentes, paisajes y experiencias, independientemente del lugar que mas da si es Australia, Islandia o Marruecos o la montaña de al lado de casa, lo importante es sentirse satisfecho de lo realizado sin influencias de los resultados, nosotros no somos profesionales, no vivimos de este deporte, disfrutamos de este deporte y siempre triunfamos. | |||||
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